Cuándo usamos máscaras???

Usamos máscaras, desde la antigûedad para diversas situaciones y fines, un ritual ceremonioso, para cazar y ocultarse de las bestias, en bailes y carnavales, en la actualidad y con el trajín del tiempo, nos resulta cómodo utilizarlas por ejemplo para escondernos del jefe, después de un momento desagradable, una mala cara... para burlarnos de otro, etc. 
Proponemos usarlas para guardar mágicos momentos, para que recordemos que seguimos siendo niños y podemos  ser un superhéroe... así tal vez el jefe ya no sea el antihéroe y sea el defensor de la justicia!!! cambiar conductas durante el día, romper la rutina con cosas simples y locas, nos ayuda a sobre llevar la carga diaria de stress! así la mala onda, la contaminación, el metro, el taco, las rabias, pasarán a segundo plano. 











Algo de historia... de dónde viene el uso de las máscaras:

fuente: wikipedia

La palabra «máscara» tiene origen en el masque francés o maschera en italiano o másquera del español. Los posibles antepasados en latín (no clásico) son mascusmasca = «fantasma», y el maskharah árabe = «bufón», «hombre con una máscara».
Los etnólogos sitúan el nacimiento de la máscara en el momento en que se produce la autoconciencia –conciencia de uno mismo-. Su uso se remonta a la más lejana antigüedad encontrándose entre los egipcios, griegos y romanos. Los griegos las empleaban en las fiestas dionisiacas; los además en las representaciones escénicas.
Antes de la Edad Antigua, el hombre estaba estrechamente vinculado con los animales y con su mundo circundante; conoce el miedo a las fuerzas por las que se encuentra amenazado: una tempestad, un animal salvaje o espíritus, por lo que considera necesarios símbolos y escudos protectores. Este sentimiento recae en todo el entorno y en que a todos los seres se les concede fuerzas sobrenaturales y sobre ellos se proyectan contenidos inconscientes; en consecuencia, se “personificaran” para influir en las fuerzas demoniacas.
Entre los griegos y romanos, las máscaras eran una especie de casco que cubría enteramente la cabeza y además de las facciones del rostro, tenía pelo, orejas y barba habiendo sido los griegos los primeros en usarlas en sus teatros a fin de que los actores pudieran semejarse físicamente al personaje que representaban.
En Grecia la máscara no solo va a infundir temor, si no, también, alegría de vivir. Las fiestas rituales van a dejar paso a las representaciones teatrales; marcando así, una distancia entre ella misma y quien la porta.
Durante la Edad Media hubo mucha afición a los disfraces y máscaras, incluso en las fiestas religiosas como la del asno o la de los locos. Las máscaras representaban símbolos de la fuerzas demoniacas dando cuerpo a los personajes del infierno. En los torneos, ciertos caballeros que no querían ser conocidos combatían con máscara.
Durante el Renacimiento tuvieron un auge inesperado con la comedia dell’arte italiana, siendo las máscaras notablemente burlescas para estas comedias de improvisación con un repertorio fijo de personajes y esquemas básicos argumentales –por lo tanto arquetípicos–: arlequines, pierrots y colombinas, entre otros, que podían decir impunemente la verdad. Con todo, el mayor empleo de la máscara tenía efecto en el siglo XVIII, en Italia y, sobre todo, en Venecia, durante el Carnaval.
Las primeras máscaras se hicieron de corteza de árbol, luego fueron de cuero forrado de tela y por último las hacían de marfil o de madera para que tuvieran más consistencia y texturas más reales. Desde el siglo XVI al XVIII las damas adoptaron las máscaras con el nombre de antifaces para resguardarse del sol.
En usos Ceremoniales: Las máscaras se usan en funciones rituales, sociales y religiosas, donde los participantes las usan para representar las figuras espirituales o legendarias. En algunas culturas también se cree que el usar una máscara permitirá que el portador tome las cualidades de la representación de esa máscara; es decir, una máscara de leopardo inducirá al portador a convertirse o actuar como leopardo.
Permiten a su vez una unión entre la divinidad, los vivos y los muertos; entre sus antepasados y él mismo; es decir, que la máscara recoge este conflicto del hombre con la muerte. El cambio de identidad en el usuario de esa máscara, es vital, porque si el espíritu representado, no reside en la imagen de la máscara, el ritual en el que se use, será poco eficaz, y las plegarias, ofrendas y peticiones, no tendrán significado ni sentido. Pueden funcionar para contactar poderes espirituales de protección contra las fuerzas desconocidas del universo y el triunfo de la vida.
La persona que usa la máscara también está en una asociación directa con el espíritu, por lo que corre el riesgo de ser afectado por él. Así como el creador, el portador debe seguir ciertos procedimientos para protegerse, así como manifestar su respeto. De alguna manera es un actor en colaboración o cooperación con la máscara. Sin su actuación, sus posturas, los pasos de la danza y la sucesión de ésta, la máscara quedaría sin la fuerza vital completa.
Las máscaras pueden funcionar para contactar poderes espirituales de protección contra las fuerzas desconocidas del universo y el triunfo de la vida. En otras ocasiones, invocación a las fuerzas de la guerra.

En entretención:
En obras del teatro. El uso de máscaras en las obras dramáticas de la Grecia antigua se desarrolló con propósitos ceremoniales. Las máscaras son también una característica que define del teatro de Noh en Japón. La palabra inglesa «person» (persona) viene de una palabra latina usada para designar una máscara de teatro: per-sona = «por-sonido» (a través del sonido) = «lo que viene a través de la voz del actor». La palabra del Griego antiguo prosopon = «cara» significaba originalmente «delante de la cara», es decir. «máscara de teatro».
Como parte de celebraciones en carnavales de algunas partes del mundo; Venecia es la ciudad más famosa por esto. La máscara es una parte indispensable del traje de un personaje particular como el arlequín.
En bailes de máscaras, eventos populares en la nobleza europea de los siglos XVII y XVIII.
Las máscaras de látex se utilizan en el cine como parte de algún elaborado maquillaje de los personajes y cuando quieren imitar a un individuo.
Máscaras para el anonimato...
Las máscaras también se usan para proveer de un aura de misterio a los luchadores profesionales, particularmente en México. En la lucha libre de algunos países como México, es común que los competidores porten máscaras alusivas a su nombre o apodo de luchador.
Algunos criminales suelen utilizar máscaras para evitar su identificación cuando cometen delitos. En muchas legislaciones penales resulta un agravante utilizar una máscara mientras se comete un crimen; es también a menudo una falta usar una máscara en asambleas públicas y manifestaciones.
Ocasionalmente, los testigos de algunos procesos aparecen en la corte usando una máscara con la intención de evitar ser reconocidos por los asociados del acusado.

Comienza tu día con una gran sonrisa y los problemas serán cada vez más pequeños y pronto los verás divertidos y dejarán de ser un problema...
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